Opinión: Cuba, símbolo de resistencia y dignidad en América

Opinión: Cuba, símbolo de resistencia y dignidad en América

“Cuando hay muchos hombres sin decoro, hay siempre otros que tienen en sí el decoro de muchos hombres. Esos son los que se rebelan con fuerza terrible contra los que les roban a los pueblos su libertad, que es robarles a los hombres su decoro. En esos hombres van miles de hombres, va un pueblo entero, va la dignidad humana” (José Martí)

Hoy vivimos un episodio más de una larga historia de agresiones contra Cuba por saqueadores de todo pelaje. Para asfixiarla, recientemente Donald Trump decretó por sus puras pistolas, literalmente, reforzar el cerco económico (y militar en el Caribe) imponiendo aranceles a todo país que venda petróleo a la isla. Esto forma parte de un historial negro de invasiones y ataques cuyo fin es apoderarse de la isla, derrocar al gobierno y, principalmente, barrer el socialismo en este hemisferio que Washington considera su coto de caza. 

La acción imperialista (Trump es solo fachada) pretende doblegar a Cuba privándola de energéticos, buscando criminalmente provocar daños a la sociedad impidiendo servicios hospitalarios, transporte de personas, abasto de alimentos, el normal funcionamiento de las escuelas y un largo etcétera. Un crimen contra la población, por supuesto, en nombre de la democracia, pero cuyo propósito es generar inconformidad para crear una cuña política que permita al imperio derrocar al gobierno mediante una de sus ya conocidas revoluciones de colores.

Solo para dimensionar los efectos del bloqueo, viejo y actual, específicamente en el sector petrolero: “El bloqueo ha afectado las importaciones para la industria petrolera cubana. El costo promedio de un contenedor de 20 pies desde China en 2024 fue de 5,980 dólares, desde Europa 2,590 y desde Canadá 3,925. Desde Houston al Mariel, en condiciones normales, no rebasaría los 800 a 1000. Por tanto, Cuba se hubiera ahorrado en 2024, 1 millón 14 mil 298 dólares por sustitución de fletes, si hubiera podido acceder a ese producto en EE. UU. La persecución a las operaciones de traslado de combustible a Cuba, incluyendo a navieras, aseguradoras, reaseguradoras, bancos, personas y gobiernos, ha reducido la cartera de proveedores extranjeros; y los que se mantienen han incrementado los precios considerablemente, en función del Riesgo País. Al cierre de 2024, la falta de recursos materiales y financiamiento, derivada del impacto del bloqueo, provocó que la producción del crudo nacional disminuyera en unas 138 mil 28 toneladas. En este complejo escenario, el país logra producir diariamente un aproximado de 40 mil barriles, que solo pueden cubrir la tercera parte del consumo nacional” (portal Siempreconcuba.org).

En términos económicos, el bloqueo niega abiertamente los discursos académicos de libre empresa, libre comercio y competencia. Todo está siendo barrido por la fuerza bruta, por la competencia de las cañoneras. Estados Unidos busca por la fuerza dominar los mercados con sanciones, aranceles y bloqueos, como los impuestos a Cuba, y también a Rusia, Irán, China y otros países independientes.

Pero como ya adelantábamos, el asedio no es nuevo. Una larga serie de luchas de resistencia al colonialismo –desde Hatuey– ha quedado grabada en la historia cubana. Los españoles iniciaron la conquista en 1511 y fueron expulsados hasta 1898. Durante ese tiempo explotaron al pueblo y sus recursos, y no solo a los nativos, sino a más de 1.3 millones de esclavos traídos de África (Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba). Pero en cuanto se liberó de España, Cuba cayó en garras de Estados Unidos, involucrado en la guerra Hispano-Estadounidense en 1898, supuestamente para “apoyar la independencia de Cuba”, en realidad para apoderarse de ella.

Desde entonces le impuso manu militari un régimen colonial apenas disfrazado. Reconocida como país independiente en 1902, Cuba se convirtió de facto en colonia, bajo la llamada “Enmienda Platt”, un añadido a su constitución aprobado en 1901 ¡por el Congreso estadounidense! Principalmente el clausulado ordena que: “… el Gobierno de España renuncie a su autoridad y gobierno en la Isla de Cuba, y retire sus fuerzas terrestres, y marítimas […] ordenando al Presidente de los Estados Unidos que haga uso de las fuerzas de tierra y mar para llevar a efecto estas resoluciones […] [a futuro]: El Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la Independencia de Cuba [léase el control de Estados Unidos]. El Gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos puedan ejercitar el derecho de intervenir […]. Todos los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba, durante su ocupación militar, sean tenidos por válidos. […] El Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para estaciones navales”. En este marco, en 1903 se estableció formalmente la base militar en la Bahía de Guantánamo. Así, Cuba se liberó de un poder extranjero y pasó a la tutela de otro. Desde 1901 Washington impuso gobernantes fantoches. El último fue Fulgencio Batista, cabeza de la más sangrienta dictadura.

Históricamente Cuba y México, han desarrollado profundos vínculos; son dos pueblos hermanos que comparten cultura y destino. No olvidar, por ejemplo, que, en 1853, desterrado por el gobierno de Santa Anna, y amenazada su vida y su causa, don Benito Juárez encontró refugio en Cuba. Dicho sea de paso, allí la hija de Juárez casó con el cubano Pedro Santacilia (quien después, en el destierro en Estados Unidos, cuidaría con gran esmero a la familia del prócer por encargo de este). Tiempo después, en 1955, después de salir de la cárcel, Fidel Castro halló generoso amparo en México, para luego regresar a liberar a su patria. Cuando en 1962 Cuba fue expulsada de la OEA, México fue el único país que votó en contra; asimismo, Cuba enviaba, desde antes de este gobierno, a profesores que han enseñado a mexicanos marginados; también a médicos y a brillantes entrenadores que dan gloria al deporte mexicano. Quienes aplauden a rabiar el bloqueo pretenden olvidar la historia de mutua colaboración histórica entre ambos países.

Victoriosa ya la revolución de 1959, en abril de 1961 contrarrevolucionarios cubanos y mercenarios organizados por Estados Unidos atacaron Playa Girón. El pueblo cubano los rechazó. Desde entonces los estrategas estadounidenses aprendieron que tomar Cuba tendría un costo elevadísimo, si es que la tomaban. Así que recurrieron al cerco económico, al bloqueo, que hasta hoy perdura, y se recrudece. La Ley Helms-Burton de 1996, hipócritamente llamada “Cuban Liberty and Democratic Solidarity Act”, impuso extraterritorialidad a las sanciones. Su título III establece: “la posibilidad de que cualquier ciudadano estadounidense que hubiera estado afectado por expropiación de activos tras la toma del poder por Fidel Castro, ejercite acciones frente a las personas físicas o jurídicas que “trafican” con tales bienes […] Desde Clinton, todos los presidentes posteriores [suspendieron esa norma], hasta que Donald Trump, en abril de 2019, restableció su entrada en vigor” (Martí, 15 de enero de 2025). Decenas de veces la Asamblea General de la ONU ha rechazado el bloqueo, pero de poco sirve, pues el organismo se ha convertido en un ente inocuo. Mientras tanto, Estados Unidos golpea. 

En el marco de la histórica relación de amistad, México venía vendiendo petróleo a Cuba, pero ante el amago arancelario dejó de hacerlo. Los aranceles afectarían a los empresarios mexicanos exportadores a Estados Unidos reduciendo las ventas y las utilidades. Con toda probabilidad, los empresarios, apoyados por el coro derechista, presionaron al gobierno de Sheinbaum para que suspendiera la venta. Primero están las ganancias que la solidaridad con un país asediado y débil. En fin, Cuba no está sola. Rusia y China han declarado su apoyo. Y no son solo palabras: Rusia ya ha respaldado en momentos críticos, por ejemplo, cuando Estados Unidos eliminó la cuota del azúcar cubano, en aquel entonces base de su economía. También, en muchos países se registran manifestaciones de rechazo a la agresión estadounidense.

Condenar el bloqueo es obligación moral de todos los hombres con dignidad, como dice el epígrafe de Martí. Cuba merece libertad; mucho ha luchado por ella y seguirá haciéndolo. Apoyar a Cuba es asimismo apoyar al pueblo de México, pues solo en el hipotético caso de que Estados Unidos sometiera de una u otra forma a la isla, lo cual no ocurrirá, el dominio imperial sobre México se fortalecería, y a la inversa, Cuba triunfante seguirá siendo inspiración, ejemplo de dignidad y valentía para la lucha del pueblo mexicano.

Texcoco, México, a 18 de febrero de 2026