SCJN ordena dejar de llamar "menores" a niños
Tribunal federal establece que el término es discriminatorio y vulnera el principio del interés superior de la infancia; llamarles "niñas, niños y adolescentes" es un acto de justicia.
Ciudad de México. - Un tribunal colegiado de circuito, en una tesis jurisprudencial de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), determinó que debe abandonarse el uso de la palabra "menores" para referirse a niñas, niños y adolescentes. La resolución, publicada en la Gaceta del Semanario Judicial de la Federación en mayo de 2023 con el registro digital 2026465, establece que esta práctica vulnera el principio del interés superior de la infancia y el derecho a la igualdad y no discriminación. El criterio es claro: llamar "menor" a una persona, por el simple hecho de tener menos de 18 años, implica una jerarquía que la coloca en una posición de inferioridad frente a los adultos, negándole su condición de sujeto de derechos plenos.
El término "menor" no es neutral. Como señala la tesis, su uso arrastra una carga histórica que ha servido para criminalizar, estigmatizar y justificar restricciones a la capacidad jurídica de niñas, niños y adolescentes. No es lo mismo decir "un menor infractor" que "un adolescente en conflicto con la ley". La primera expresión etiqueta y sentencia; la segunda abre la puerta a entender el contexto, la vulnerabilidad y la posibilidad de reinserción. La SCJN subraya que este cambio de lenguaje no es un simple ejercicio de corrección política, sino una exigencia derivada de las reformas constitucionales de 2005 y 2011, que consagran el interés superior de la niñez como un principio rector.
La Convención sobre los Derechos del Niño, ratificada por México, establece que son sujetos de derechos y no objetos de protección. Organismos internacionales como el Comité de los Derechos del Niño han recomendado sustituir términos como "justicia de menores" por "justicia para adolescentes". En esa misma línea, UNICEF México ha impulsado el cambio de "menor" por "niña, niño y adolescente" en sus comunicaciones oficiales. La tesis de la SCJN refuerza este llamado: usar "niñas, niños y adolescentes" no es solo una cuestión de forma, sino de fondo. Es reconocer que son personas con autonomía progresiva, dignidad y derechos propios, que merecen ser tratados con el mismo respeto que cualquier adulto.
El impacto de esta resolución va más allá de los juzgados. Invita a medios de comunicación, instituciones educativas, servidores públicos y a la sociedad en general a revisar el lenguaje cotidiano. Cada vez que se usa "menor" para referirse a una persona joven, se refuerza una estructura de desigualdad. La SCJN ha dado un paso firme hacia una cultura de respeto a la infancia y adolescencia. Ahora corresponde a todas y todos asumir ese compromiso: llamarles por su nombre, reconocerles como lo que son: niñas, niños y adolescentes, sujetos de derecho y protagonistas de su propia historia.