¿Por qué China habla de una comunidad de futuro compartido?
Académica china explica los alcances de este concepto en la apuesta por una salida integral a desafíos globales.
El concepto de una Comunidad de futuro compartido para la humanidad cobra mayor vigor a medida que el mundo se encuentra ante la encrucijada entre defender el multilateralismo, la apertura y la inclusión, o deslizarse hacia el unilateralismo y el proteccionismo, sostuvo Sun Jisheng, Vice presidenta de la Universidad de Estudios Extranjeros de China, en una charla con periodistas extranjeros, sobre las cuatro iniciativas que impulsa el Gigante Asiático para enfrentar los desafíos globales.
Explicó que, en la actualidad, profundos cambios sin precedentes marcan el último siglo, donde "la situación internacional está plagada de cambios y turbulencias", pero el crecimiento económico mundial sigue siendo lento. Hacer frente a esta realidad obliga a elegir entre la solidaridad y la cooperación para el beneficio mutuo y resultados beneficiosos para todos, o "volver al hegemonismo y la ley de la selva", alertó.
China reconoce que la humanidad es una comunidad, interconectada e interdependiente, en el siglo XXI, que, con el ritmo acelerado de la globalización económica y el desarrollo científico y tecnológico, atraviesa por un rápido desarrollo, transformación y ajuste, pero "avanza hacia la multipolaridad".
La académica destacó que signo de esta multipolaridad es la distribución internacional del poder, el cual atraviesa por cambios fundamentales, marcado principalmente por un gran grupo de países de mercados emergentes, incluida China, que "están creciendo colectivamente. Con ellos, la brecha entre los países en desarrollo y los desarrollados se está reduciendo" sostuvo.
China es un ejemplo del avance de estos países en desarrollo, si se observa sus inicios como República Popular, por ejemplo, en 1971, cuando el PIB de China representaba 99.800 millones de dólares, un 3,04% del PIB mundial en contraste con el PIB de EE. UU.: 1,16 billones de dólares (35,5% del PIB mundial). Para 2018, el PIB de China aumentó al 16% del PIB mundial, pero el de EE. UU. disminuyó al 24%.

Construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad es una idea original propuesta por Xi Jinping, Secretario General del Comité Central del PCCh.
¿Cómo explican este cambio? En la cooperación que ha establecido entre diversos países. China contribuye con alrededor del 30% del crecimiento económico mundial; es el mayor socio comercial con más de 140 países y regiones, así como un importante motor del crecimiento económico mundial, a nivel externo.
Este cambio en la economía china, dijo Jisheng, también se han traducido en cambios al interior del país, ya que, con ello, el Gigante Asiático ha sacado de la pobreza a más de 800 millones de personas y más de 400 millones tienen ingresos medios.
La académica señala que desde la reforma y apertura de China, la estabilidad social duradera y rápido crecimiento económico son logros internos que se traducen en la mejora del nivel de vida de la población, así como el progreso social y cultural; una mayor confianza en el camino, la teoría, el sistema y la cultura de China.
Al mismo tiempo, estos avances han permitido que China realice una gran contribución para lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030, promoviendo la reducción de la pobreza mundial y el progreso humano.
Si bien el estatus y la influencia internacional de China han aumentado significativamente, esta posición no está exenta de riesgos, entre ellas, el uso inadecuado de las herramientas y los avances tecnológicos alcanzados. "La revolución científica de la cuarta revolución industrial, liderada por la intelectualización, está cambiando muchas áreas como la computación en la nube, el big data y la inteligencia artificial", dijo.
Con estos cambios, hoy se tienen desafíos de seguridad pues la competencia geopolítica se está intensificando, en donde, a las amenazas a la seguridad tradicionales, se suman los conflictos regionales, como lo demuestra la crisis de Ucrania, la crisis de Gaza, EE. UU.-Israel-Irán, donde, dijo, "el mundo se enfrenta al riesgo de fragmentación y división, así como la ley de la selva".
Esto ha traído como efectos indirectos problemas que se agudizan, entre ellos: seguridad alimentaria, seguridad energética, finanzas, cadenas industriales, cadenas de suministro, problemas de refugiados y gobernanza interna. Ejemplificó que, tras el estallido de la crisis de Ucrania, actualmente hay 70.000 refugiados ucranianos en Suiza.
Otros retos se encuentran en los problemas de salud pública o en el cambio climático, donde el biosistema y el sistema climático alcanzó e incluso superó el umbral crítico, lo que probablemente conduzca a cambios irreversibles tanto en el calentamiento como la ebullición global de la tierra.
Ante este escenario, la académica señaló que un solo país no puede hacer frente a los cambios que está viviendo el mundo, por ello, es pertinente hablar de una comunidad de futuro compartido, no obstante, China identifica que la vieja mentalidad y las ideas existentes siguen marcando las relaciones internacionales impidiendo que se avance en soluciones integrales que hagan frente a estos desafíos.
"Las viejas mentalidades e ideas aún existen, que promueven la política de poder, unilateralismo, pensamiento hegemónico, el juego de suma cero o la mentalidad de la Guerra Fría aún prevalece", dijo, pese a que China habló del concepto de futuro compartido de la humanidad, por primera vez en 2013, cuando el presidente Xi Jinping, habló sobre ella durante una gira en Moscú, Rusia.
No obstante, la propuesta china tiene relevancia y actualidad. Ejemplificó cómo recientemente, China ha buscado una salida a los problemas entre países mediante el diálogo y la consulta de las partes involucradas, como ocurre en la reciente disputa fronteriza entre Cambodia y Tailandia, donde la mediación china busca reconstruir la paz y garantizar la estabilidad regional.