Niños migrantes enfrentan daños físicos y emocionales en manos de EEUU
Detenciones dentro del territorio estadounidense, estancias prolongadas en centros migratorios y afectaciones a la salud física y emocional forman parte de las condiciones que enfrentan menores bajo custodia del sistema migratorio de Estados Unidos (EEUU), de acuerdo con denuncias de organizaciones civiles.
Uno de los casos es el de Liam Conejo Ramos, un niño ecuatoriano de cinco años que permaneció al menos siete días detenido tras ser arrestado el pasado 20 de enero. Su situación se suma a la de 3 mil 800 menores que fueron detenidos junto a sus padres por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) entre enero y octubre de 2025, según el Proyecto de Datos sobre Deportaciones.
Del total de casos registrados, más de 2 mil 600 detenciones ocurrieron en el interior del país, mientras que el resto se concentraron en operativos realizados en la frontera.
En el caso de Liam, un juez federal suspendió temporalmente su deportación y la de su padre con el objetivo de garantizar el debido proceso legal. Mientras tanto, organizaciones civiles y comunidades escolares han solicitado su liberación inmediata.
Cabe señalar que el Acuerdo Flores establece que los menores no deben permanecer más de 20 días en custodia migratoria, sin embargo, reportes internos del propio ICE indican que al menos 400 niños han superado ese plazo, algunos incluso por más de cinco meses, debido a retrasos administrativos, médicos y legales.
Especialistas en derechos de la niñez y organizaciones como Children’s Rights advierten que las estancias prolongadas generan impactos negativos en los menores, como ansiedad, alteraciones del sueño, pérdida de apetito y retrocesos en su desarrollo emocional.
Por su parte, autoridades migratorias señalaron que el operativo tenía como objetivo principal al padre del menor, mientras que la familia y su defensa legal niegan que existiera intento de evasión y aseguran que solicitaron asilo por vías formales.
Finalmente, la familia de Liam rechazó la versión oficial y sostuvo que su migración respondió a motivos económicos y de seguridad, por lo que reiteraron su petición de que el menor no permanezca bajo custodia migratoria.