Calles de Salina Cruz se llenan de hidrocarburos por fuga de Pemex
Vecinos temen que el contaminante llegue al mar mientras la refinería suma tres incidentes graves en 2026
Salina Cruz, Oaxaca.- La tormenta tropical Boris convirtió una fuga de combustóleo pesado en un vector de contaminación masiva. Desde la madrugada del martes 9 de junio, el hidrocarburo escurre por calles, arroyos y drenajes de al menos cinco colonias, avanzando sin control hacia la Laguna Superior y el Océano Pacífico. Habitantes de las colonias Lomas de Galindo y Jesús Rasgado lanzaron la alerta en redes sociales con imágenes estremecedoras: ríos negros cruzando avenidas enteras. “Ahora sí se pasaron, la afectación está corriendo junto con las lluvias”, denunciaron los vecinos, exigiendo una respuesta inmediata.
Pese al despliegue oficial —que incluye a la Guardia Nacional, la Secretaría de Marina y elementos del Ejército Mexicano—, los pobladores acusan que la respuesta de Pemex se ha limitado a cerrar válvulas sin instalar barreras de contención efectivas. El combustible detectado en la colonia Porfirio Díaz, a la altura de la escuela Artículo 123, confirmó que la mancha ya alcanzó nuevas zonas urbanas. Lo peor está por venir: la barra de la laguna fue abierta para evitar inundaciones civiles, una acción que hoy facilita que el crudo llegue directamente al mar, amenazando con provocar un ecocidio en uno de los ecosistemas más sensibles del Istmo.
Se registra un derrame de hidrocarburos presuntamente proveniente de instalaciones de Pemex en el puerto de Salina Cruz, situación que se ha visto agravada por las lluvias asociadas a la tormenta Boris. pic.twitter.com/krpQ8QJLaW
— Canal 6 Tv (@canal6tv) June 9, 2026
La refinería “Antonio Dovalí Jaime” suma tres incidentes mayores solo en 2026: un incendio en enero en la planta Hidros I, una explosión el 11 de mayo en la torre de enfriamiento de Hidros II que dejó seis trabajadores lesionados y una posterior muerte. Antecedentes recientes revelan que la planta lleva más de una década sin plantas de tratamiento funcionales, y que los emisores con fugas nunca fueron reparados. Pescadores de la zona han contabilizado al menos 20 eventos contaminantes en los últimos meses, afectando a más de 1,500 familias que viven de la pesca. En 2025, la refinería acumuló 12 derrames costeros y ocho fugas en zonas urbanas. Las organizaciones ecologistas denuncian que esta crisis es producto de décadas de desmantelamiento de la infraestructura ambiental.
El panorama es aún más desolador si se suma la crisis de agua potable. Colonias enteras llevan hasta tres meses sin acceso al vital líquido, mientras las tuberías de asbesto siguen rompiéndose y el organismo operador —dirigido por un funcionario foráneo señalado de nepotismo— no resuelve el problema. Los habitantes de Boca del Río y Soledad reportan un aumento de enfermedades respiratorias provocadas por los gases de la refinería, que en temporada de lluvias se intensifican al quedar atrapados cerca del suelo. Pescadores y ostioneros han bloqueado carreteras exigiendo pagos por daños, y sus pérdidas superan los 20 mil pesos diarios. Salina Cruz enfrenta una confluencia letal: un desastre industrial en marcha, un sistema hídrico colapsado y una población atrapada entre el petróleo y la sequía.