Julio César: el tirador de Teotihuacán que celebró a Hitler, la ultraderecha y la masacre de Columbine

Una fotografía con los asesinos de Columbine generada por IA y un cronómetro a cero

Julio César: el tirador de Teotihuacán que celebró a Hitler, la ultraderecha y la masacre de Columbine

La mañana del 20 de abril, la Pirámide de la Luna en Teotihuacán dejó de ser un monumento a la civilización prehispánica para convertirse en una zona de terror. Un hombre solo, con un arma corta, sometió a decenas de turistas mientras se paseaba con tranquilidad en lo alto de la estructura de 43 metros. Los videos que circularon en redes sociales muestran una imagen de personas tiradas boca abajo, escondidas tras las piedras, mientras un sujeto con pantalón de mezclilla, camisa a cuadros y cubrebocas balancea el brazo, apunta al cielo, luego a la gente y dispara una, dos, tres veces, como si cada detonación estuviera planeada. 

Horas después, las autoridades lo identificaron: Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, residente de la alcaldía Gustavo A. Madero en la Ciudad de México. En su mochila había un revólver, un cuchillo táctico, libros y un portarretratos con una imagen generada por inteligencia artificial donde aparecía junto a Eric Harris y Dylan Klebold, los autores de la masacre de Columbine. También llevaba un reloj con cronómetro que marcaba cero al momento del hallazgo de su cuerpo.

La obsesión por Hitler y Columbine

La fecha del ataque, el 20 de abril, no fue una coincidencia. Ese mismo día, en 1889, nació Adolf Hitler. Y en 1999, los adolescentes Eric Harris y Dylan Klebold irrumpieron en la Escuela Secundaria de Columbine, en Colorado, asesinando a 12 estudiantes y un profesor antes de suicidarse. Aquella masacre, que hirió a 24 personas más, se convirtió en el arquetipo de los tiroteos escolares modernos y en una fuente de inspiración para una subcultura digital global que glorifica a los asesinos en masa.

Jasso Ramírez era un devoto seguidor de ambos referentes. En su historial digital se encontraron múltiples fotografías posando con el saludo nazi, y el propio ataque se perpetró en la fecha del natalicio del dictador alemán. Además, en la escena del crimen, las autoridades hallaron un portarretratos con una imagen generada por inteligencia artificial en la que el atacante aparecía junto a Harris y Klebold, los tiradores de Columbine. La admiración por estos asesinos de masas no era un dato anecdótico, sino el eje central de su ideología: un culto a la muerte, al odio y a la ultraderecha fascista.

La playera que vestía durante el ataque llevaba la leyenda "Disconnect and Self-Destruct" ("Desconéctate y autodestrúyete"), una frase vinculada directamente a Dylan Klebold y a la True Crime Community (TCC), una subcultura digital que idolatra a los perpetradores de tiroteos masivos y busca emular sus crímenes.

La TCC: la fábrica digital de asesinos

La True Crime Community es un fenómeno global y descentralizado que surgió en foros de internet tras la masacre de Columbine. Sus miembros, conocidos como "Columbiners", no solo veneran a Harris y Klebold, sino que se visten como ellos, comparten sus escritos y planean ataques imitativos. El Institute for Strategic Dialogue (ISD), una organización que estudia la violencia digital, ha documentado que la TCC se ha vinculado a al menos 15 ataques en Estados Unidos entre enero de 2024 y septiembre de 2025, además de otros en Argentina y Europa. El pasado 30 de marzo, un joven de 15 años inspirado por esta misma subcultura asesinó a un niño e hirió a otros ocho en una escuela de la provincia de Santa Fe, Argentina.

Lo que distingue a la TCC de otros movimientos extremistas es su naturaleza nihilista: sus miembros no buscan una causa política concreta, sino la notoriedad, el espectáculo y la inmortalidad digital. Quieren ser recordados como los asesinos que admiran. Jasso Ramírez, con su cronómetro marcando cero al momento de su muerte, intentó precisamente eso: controlar hasta el último segundo de su performance violenta.

Las víctimas: 13 turistas de seis nacionalidades

El ataque dejó un saldo de 13 heridos, todos ellos extranjeros, provenientes de seis países: Colombia, Estados Unidos, Brasil, Canadá, Rusia y una persona más. Entre las víctimas se encontraban dos menores de edad: un niño colombiano de 6 años, que sufrió fracturas en ambas piernas, y una niña brasileña de 13 años. La turista canadiense fallecida fue identificada como una mujer de 32 años.

Los heridos fueron trasladados a distintos hospitales de la región, incluyendo el Hospital General de Axapusco y el Hospital Regional de Alta Especialidad de Ixtapaluca, donde continúan recibiendo atención médica. De acuerdo con el IMSS Bienestar, todos los pacientes se encuentran fuera de peligro.

Un ataque que expone la fragilidad de México

El hecho ocurre en un contexto de alta percepción de inseguridad en México. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, correspondiente al cuarto trimestre de 2025, el 63.8% de la población urbana en México consideró inseguro vivir en su ciudad. Este clima de violencia estructural, sumado a la incapacidad de evitar que un hombre armado ingresara a una de las zonas arqueológicas más vigiladas del país, ha generado una ola de indignación y cuestionamientos sobre los protocolos de seguridad en los principales polos turísticos, a solo semanas del inicio del Mundial de Fútbol 2026.